En Un saboteador a bordo, Alistair MacLean vuelve al mar y a la guerra, temas que lo consagraron como uno de los grandes escritores de acción y de aventuras. Según la Convención de Ginebra las cruces rojas pintadas en las naves garantizan su inmunidad contra los ataques enemigos. El San Andreas es un buque hospital. Su tripulación confía en que las cruces que brillan en la noche serán suficientes para ponerlo a salvo de los submarinos alemanes. Pero las luces del San Andreas se apagan súbita y silenciosamente una hora antes del amanecer. No es un simple corte de energía. Alguien utiliza un tranmisor que guía siniestramente al enemigo.
Commentaires (0)
Votre avis ne peut pas être envoyé
Signaler le commentaire
Signalement envoyé
Votre signalement ne peut pas être envoyé