Beber un
cáliz no
pertenece a las corrientes habituales de la literatura. No es cuento, no es
novela, no es poema en prosa: es un testimonio verídico sobre el dolor de ver
convertirse atrozmente en nada una antigua montaña de terrores, esplendores y
angustias. Es la agonía del creador contemplada desde muchos ángulos, dibujada
bajo muchas luces y sombras, maldecida y bendecida desde el centro mismo del
estupor, del amor y el odio de la criatura.
Obra singular, Beber un cáliz —que obtuvo el Premio Mazatlán de
Literatura en 1965— es una elevada muestra de la literatura de nuestro tiempo y
un clásico contemporáneo.
Commentaires (0)
Votre avis ne peut pas être envoyé
Signaler le commentaire
Signalement envoyé
Votre signalement ne peut pas être envoyé