La vida de Paul Verlaine (1884-1896) llegó en ocasiones a la más extrema miseria material y moral. Las prosas de Mis hospitales (1891) atrajeron la atención del gran público; al año siguiente la publicación de Mis prisiones vino a concluir el testimonio de la lucha de un pecador contra las tentaciones.Tempranamente traducida al español, la obra de Verlaine tuvo gran influencia en nuestro idioma. Desde Rubén Darío hasta Pío Baroja, la nómina de sus devotos registra a los más importantes escritores de la primera mitad del siglo pasado.
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